Ausencias Operación Condor

Operación Cóndor es el nombre con el que es conocido el plan de coordinación de operaciones entre las cúpulas de los regímenes dictatoriales del Cono Sur de América -Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia- y con la CIA de los EE.UU., llevada a cabo en las décadas de 1970 y 1980.

Esta coordinación se tradujo en “el seguimiento, vigilancia, detención, interrogatorios con apremios psico-físicos, traslados entre países y desaparición o muerte de personas consideradas por dichos regímenes como ‘subversivas del orden instaurado o contrarias al pensamiento político o ideológico opuesto, o no compatible con las dictaduras militares de la región’”. El Plan Cóndor se constituyó en una organización clandestina internacional para la práctica del terrorismo de Estado que instrumentó el asesinato y desaparición de decenas de miles de opositores a las mencionadas dictaduras.

Una característica común a todas las dictaduras del Cono Sur, ha sido la represión. Aún cuando la intensidad en el uso de los diferentes métodos ha variado por diversos factores, todas ellas han utilizado la eliminación física de los opositores o, mejor dicho, de aquellos que el régimen consideraba una oposición a sus planes.

En todos los países que formaron parte de la Operación Cóndor hay Desaparecidos y asesinados clandestinamente por las fuerzas represivas de los diferentes estados, lo que transformó el Cono Sur en un gran sistema de intercambio de prisioneros -y futuras víctimas- y dió marco simbólico al proyecto político-económico de la zona.

“Ausencias – Operación Cóndor” se inicia con la serie fotográfica “Ausencias-Brasil” y se proyecta en la realización de nuevas series fotográficas para cada uno de los países que configuran el mapa del plan de coordinación represiva conocido como “Operación Cóndor”. El objetivo es crear un marco de comprensión particular dentro de cada país y, también, un marco de comprensión global de lo que supuso la interacción represiva a la que fueron expuestos nuestros pueblos, configurando así una “contra-operación” de representación simbólica –y denuncia- al citado plan.