Ausencias

EL VERDADERO CONTENIDO DE UNA FOTOGRAFÍA ES INVISIBLE, PORQUE NO SE DERIVA DE UNA RELACIÓN CON LA FORMA, SINO CON EL TIEMPO […]

«Ausencias» es un proyecto expositivo que, partiendo de material fotográfico de álbumes familiares, muestra catorce casos a través de los cuales se pone rostro al universo de los que ya no están: trabajadores, militantes barriales, estudiantes, obreros, profesionales, familias enteras; ellas y ellos, víctimas del plan sistemático de represión ilegal y desaparición forzada de personas instaurado por la dictadura militar en Argentina entre 1976 y 1983.

El fotógrafo argentino radicado en Barcelona, Gustavo Germano, regresa treinta años después, acompañando con su cámara a los familiares y amigos a los mismos lugares para, en similares condiciones, volver a hacer aquellas fotografías, ahora con la hiriente presencia de la ausencia del ser querido.
Los trabajos, expuestos en un diálogo constante entre el antes y el ahora, muestran los cambios en el entorno, el paso de los años y esos dos tiempos en un imposible paralelo de presencia-ausencia.
«Ausencias» busca y encuentra en la complicidad de los familiares su razón de ser. En su actitud militante, los familiares de las víctimas reivindican, posando ante la cámara, el espacio que también tendría que haber sido ocupado. Y en ese vacío, vemos a los que ya no están.

Prólogo

Por Horacio Verbitsky
Escritor y periodista argentino

La desaparición forzada de personas que debían esfumarse en la nada fue el método elegido por la dictadura argentina de 1976-1983. Según varios de sus jefes, así buscaron evitar la condena de la Santa Sede, con la aprobación sigilosa de la jerarquía argentina. Pero a cambio consiguieron que aquel pasado atroz llegara a ser un insomne presente perpetuo, como la maldición que Neruda pensó para Franco. Más que los juicios penales, las investigaciones periodísticas o los ensayos filosóficos, el arte da cuenta del vacío lacerante que la ausencia inexplicable provoca. Como las esculturas de Juan Carlos Distéfano o los poemas de Juan Gelman, los cuadros de Carlos Alonso o los del español Ramos Gucemas, las fotografías de Gustavo Germano y los puntos que en cada leyenda reemplazan al nombre ausente evocan ese trauma fundador de la identidad argentina contemporánea y nos introducen al misterio del tiempo con la muda violencia de un gesto congelado.

Ausencias Operación Condor

Operación Cóndor es el nombre con el que es conocido el plan de coordinación de operaciones entre las cúpulas de los regímenes dictatoriales del Cono Sur de América -Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia- y con la CIA de los EE.UU., llevada a cabo en las décadas de 1970 y 1980.

Esta coordinación se tradujo en “el seguimiento, vigilancia, detención, interrogatorios con apremios psico-físicos, traslados entre países y desaparición o muerte de personas consideradas por dichos regímenes como ‘subversivas del orden instaurado o contrarias al pensamiento político o ideológico opuesto, o no compatible con las dictaduras militares de la región’”. El Plan Cóndor se constituyó en una organización clandestina internacional para la práctica del terrorismo de Estado que instrumentó el asesinato y desaparición de decenas de miles de opositores a las mencionadas dictaduras.

Una característica común a todas las dictaduras del Cono Sur, ha sido la represión. Aún cuando la intensidad en el uso de los diferentes métodos ha variado por diversos factores, todas ellas han utilizado la eliminación física de los opositores o, mejor dicho, de aquellos que el régimen consideraba una oposición a sus planes.

En todos los países que formaron parte de la Operación Cóndor hay Desaparecidos y asesinados clandestinamente por las fuerzas represivas de los diferentes estados, lo que transformó el Cono Sur en un gran sistema de intercambio de prisioneros -y futuras víctimas- y dió marco simbólico al proyecto político-económico de la zona.

“Ausencias – Operación Cóndor” se inicia con la serie fotográfica “Ausencias-Brasil” y se proyecta en la realización de nuevas series fotográficas para cada uno de los países que configuran el mapa del plan de coordinación represiva conocido como “Operación Cóndor”. El objetivo es crear un marco de comprensión particular dentro de cada país y, también, un marco de comprensión global de lo que supuso la interacción represiva a la que fueron expuestos nuestros pueblos, configurando así una “contra-operación” de representación simbólica –y denuncia- al citado plan.

 

Ausencias… Distancias

VIVIR Y MORIR ENTRE EXTRAJEROS PUEDE PARECER MENOS ABSURDO QUE VIVIR PERSEGUIDO Y TORTURADO POR LOS PROPIOS COMPATRIOTAS, PERO EMIGRAR SERÁ SIEMPRE DESMANTELAR EL CENTRO DEL MUNDO […]

(John Berger)

El exilio Republicano español
Aunque a lo largo de la historia han habido numerosos exilios por razones políticas, el exilio trágico por antonomasia ha sido el provocado por la Guerra Civil de 1936-1939 en España.
El Exilio Republicano Español es el primer gran exilio político del Siglo XX en todo el mundo. Nunca antes de la Segunda Guerra Mundial hubo un éxodo de refugidados de dimensiones cuantitativas y cualitativas semejantes. Fue la consecuencia de un conflicto caracterizado por la ideologización del pueblo dispuestos a dar la vida por sus ideales. Fue, como lo han descrito algunos historiadores, ‘la última guerra romántica’ y la premonición paradigmática de tantos destierros que habrían de marcar el Siglo.

Historicamente los poderes dictatoriales han condenado a quien se les opusiera a: la cárcel, el destierro o la muerte. Soledades, distancias y ausencias, tres grandes heridas que han sobrevivido al siglo XX.

Con el paso del tiempo mueren los que lo sufrieron en sus carnes, los testigos. Desaparece la narración en primera persona y sólo quedan, como fuente de información, los documentos. Falta poco para que esto suceda con la Guerra Civil española: los niños de entonces son hoy ancianos. Algunos volverían a España pocos meses después, pero los demás no podían imaginar que tardarían años en regresar. Otros nunca volvieron; “pasado un tiempo, regresar a tu patria es casi como sufrir un nuevo exilio”. Libros, documentales, exposiciones y trabajos de investigación se esfuerzan por rememorar y documentar el drama vivido por tantas personas, por recuperar el recuerdo de unos acontecimientos que han sido olvidados o ignorados. Atrapar la memoria antes de que muera. Recordar lo que sucedió no es solo un homenaje a aquellos que lucharon por unas ideas, por defender la legalidad vigente, y lo perdieron todo, es también un acto de conciencia y denuncia necesario, aunque sólo sea por el tópico de que hay que conocer la historia para no repetir los mismos errores.

“El tiempo es la distancia más larga entre dos lugares”. (Tenesse Williams)

Distancias
Frente a los numerosos y extensos documentos, textos y trabajos de investigación que actualmente intentan recuperar este trozo de Historia para construir un legado a la memoria, “Distancias” propone una mirada desde las personas y hacia las personas, intenta narrar La Historia a partir de las historias y recurre al lenguaje universal de la imagen con la esperanza de descubrir y revelar ese secreto que las palabras no pueden contar: “…No un secreto sobre el arte, sino sobre la vida. Y si lo descubre, seguirá siendo un secreto, porque, después de todo, no se puede traducir a palabras” (John Berger)

Ausencias – Distancias
Con “Ausencias” como precedente y punto de partida “Distancias” retoma los conceptos de temporalidad y el paralelo de imágenes como medio de expresión y denuncia de la segunda de las tres grandes “heridas” que el ejercicio del poder por parte de los Estados dictatoriales ha inflingido sobre sus propios ciudadanos. La desaparición forzada de personas y el destierro son crímenes que trascienden el propio instante en que fueron cometidos para convertirse en algo permanente: su carácter se mantiene, en el primer caso, mientras dure la desaparición que impide el duelo, en el segundo, mientras continúe el exilio. Son heridas invisibles, ocultas tras quienes han debido convivir con la permanente presencia de la ausencia y tras quienes nunca podrán volver a “su país” sin obligarse a un nuevo exilio.

Una fotografía es un punto, un instante detenido en el tiempo. Dos fotografías son dos puntos, dos instantes detenidos en el tiempo que determinan la linea que los une, reconstruyen la historia, revelan y denuncian la violencia inprescriptible del exilio. Dos puntos, dos lugares, dos momentos unidos en un gesto de memoria. “Distancias”, al igual que “Ausencias”, trabaja con el paralelo fotográfico. Se trata de recuperar fotografías anteriores o del momento del exilio y a partir de ellas “volver a hacerlas”, 70 años después. En este caso el elemento “sustraido” va mas allá de la ausencia de una o varias personas o del cambio en el entorno que enmarca la escena, lo que falta, lo que ya no está, lo que ya no es, es la propia vida del exiliado. Un “exasperante juego de las diferencias” que pone en evidencia 70 años de vida fuera de lo que alguna vez fueron sus vida. Lo que ha sucedido entre uno y otro instante denuncia lo que durante todo ese tiempo ha sido, y no ha sido.