Ausencias… Distancias

VIVIR Y MORIR ENTRE EXTRAJEROS PUEDE PARECER MENOS ABSURDO QUE VIVIR PERSEGUIDO Y TORTURADO POR LOS PROPIOS COMPATRIOTAS, PERO EMIGRAR SERÁ SIEMPRE DESMANTELAR EL CENTRO DEL MUNDO […]

(John Berger)

El exilio Republicano español
Aunque a lo largo de la historia han habido numerosos exilios por razones políticas, el exilio trágico por antonomasia ha sido el provocado por la Guerra Civil de 1936-1939 en España.
El Exilio Republicano Español es el primer gran exilio político del Siglo XX en todo el mundo. Nunca antes de la Segunda Guerra Mundial hubo un éxodo de refugidados de dimensiones cuantitativas y cualitativas semejantes. Fue la consecuencia de un conflicto caracterizado por la ideologización del pueblo dispuestos a dar la vida por sus ideales. Fue, como lo han descrito algunos historiadores, ‘la última guerra romántica’ y la premonición paradigmática de tantos destierros que habrían de marcar el Siglo.

Historicamente los poderes dictatoriales han condenado a quien se les opusiera a: la cárcel, el destierro o la muerte. Soledades, distancias y ausencias, tres grandes heridas que han sobrevivido al siglo XX.

Con el paso del tiempo mueren los que lo sufrieron en sus carnes, los testigos. Desaparece la narración en primera persona y sólo quedan, como fuente de información, los documentos. Falta poco para que esto suceda con la Guerra Civil española: los niños de entonces son hoy ancianos. Algunos volverían a España pocos meses después, pero los demás no podían imaginar que tardarían años en regresar. Otros nunca volvieron; “pasado un tiempo, regresar a tu patria es casi como sufrir un nuevo exilio”. Libros, documentales, exposiciones y trabajos de investigación se esfuerzan por rememorar y documentar el drama vivido por tantas personas, por recuperar el recuerdo de unos acontecimientos que han sido olvidados o ignorados. Atrapar la memoria antes de que muera. Recordar lo que sucedió no es solo un homenaje a aquellos que lucharon por unas ideas, por defender la legalidad vigente, y lo perdieron todo, es también un acto de conciencia y denuncia necesario, aunque sólo sea por el tópico de que hay que conocer la historia para no repetir los mismos errores.

“El tiempo es la distancia más larga entre dos lugares”. (Tenesse Williams)

Distancias
Frente a los numerosos y extensos documentos, textos y trabajos de investigación que actualmente intentan recuperar este trozo de Historia para construir un legado a la memoria, “Distancias” propone una mirada desde las personas y hacia las personas, intenta narrar La Historia a partir de las historias y recurre al lenguaje universal de la imagen con la esperanza de descubrir y revelar ese secreto que las palabras no pueden contar: “…No un secreto sobre el arte, sino sobre la vida. Y si lo descubre, seguirá siendo un secreto, porque, después de todo, no se puede traducir a palabras” (John Berger)

Ausencias – Distancias
Con “Ausencias” como precedente y punto de partida “Distancias” retoma los conceptos de temporalidad y el paralelo de imágenes como medio de expresión y denuncia de la segunda de las tres grandes “heridas” que el ejercicio del poder por parte de los Estados dictatoriales ha inflingido sobre sus propios ciudadanos. La desaparición forzada de personas y el destierro son crímenes que trascienden el propio instante en que fueron cometidos para convertirse en algo permanente: su carácter se mantiene, en el primer caso, mientras dure la desaparición que impide el duelo, en el segundo, mientras continúe el exilio. Son heridas invisibles, ocultas tras quienes han debido convivir con la permanente presencia de la ausencia y tras quienes nunca podrán volver a “su país” sin obligarse a un nuevo exilio.

Una fotografía es un punto, un instante detenido en el tiempo. Dos fotografías son dos puntos, dos instantes detenidos en el tiempo que determinan la linea que los une, reconstruyen la historia, revelan y denuncian la violencia inprescriptible del exilio. Dos puntos, dos lugares, dos momentos unidos en un gesto de memoria. “Distancias”, al igual que “Ausencias”, trabaja con el paralelo fotográfico. Se trata de recuperar fotografías anteriores o del momento del exilio y a partir de ellas “volver a hacerlas”, 70 años después. En este caso el elemento “sustraido” va mas allá de la ausencia de una o varias personas o del cambio en el entorno que enmarca la escena, lo que falta, lo que ya no está, lo que ya no es, es la propia vida del exiliado. Un “exasperante juego de las diferencias” que pone en evidencia 70 años de vida fuera de lo que alguna vez fueron sus vida. Lo que ha sucedido entre uno y otro instante denuncia lo que durante todo ese tiempo ha sido, y no ha sido.